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¿Quién es Li Shufu, el ‘Elon Musk’ chino?

El Mundo

 

Máximo accionista de Daimler, dueño de Volvo y Geely, y décima fortuna de China

Li Shufu (nacido en 1963 en China) se convirtió el 23 de febrero en el máximo accionista de Daimler, dueño de Mercedes-Benz, al hacerse con el 9,69% de sus acciones. Pagó 7.300 millones de euros y lo hizo directamente en Bolsa, ya que el resto de accionistas del consorcio germano y el consejo de administración le facilitaron la compra.

Li, al que llaman el Elon Musk asiático, daba así un paso más para alcanzar su sueño de ser el personaje más importante de la automoción del siglo XXI. Este hijo de granjeros es hoy miembro del Partido Comunista y delegado de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino y según Forbes ocupa el décimo puesto entre los multimillonarios del país –y el 92 del mundo– con una fortuna de 15.100 millones de dólares.

Con 23 años, funda Geely – significa «afortunado» en chino– dedicada a realizar componentes para refrigeradores. Abrió este negocio con los ahorros logrados haciendo fotos a los turistas que luego les vendía.

En 1993 empieza a producir motos como aterrizaje en el mundo de la automoción, porque hasta el 8 de agosto de 1998 Geely no fabrica su primer automóvil. Para los chinos el 8 es el número de la suerte. Pero fue en 2001 cuando el Gobierno chino dio autorización a Geely como primer fabricante privado del país. A partir de ahí, crece hasta formar el Zhejiang Geely Holding que se sitúa entre las cinco automovilísticas chinas más importantes.

Su salto a la fama se produce en 2010 cuando compra Volvo a Ford por 1.800 millones de dólares (1.340 millones de euros entonces). Li salía de China para dar prestigio a las marcas asiáticas, que por esos años eran famosas por replicar modelos occidentales. Adquiría I+D y una enseña en el podio mundial en materia de seguridad, talón de Aquiles de los vehículos chinos. Li dejó (y sigue dejando) independencia a la gestión de Volvo Cars. Y en 2013 creó el China Euro Vehicle Technology (CEVT) en Göteborg (Suecia), un centro de desarrollo para aprovechar las sinergias entre los ingenieros de Volvo y los chinos de Geely.

Ese año aprovechó la bancarrota de Manganese Bronze, la compañía que hacía los taxis de Londres para hacerse con la London Taxi Company. Geely reflotó Volvo Cars con 11.000 millones de inversión para renovar la gama, comenzando por el mítico XC90 en 2015; mismo año en el que anunció el TX5, un modelo híbrido para los taxis negros de Londres. En octubre de 2016, Geely Auto Group lanzó una nueva marca global, Lynk & Co, cuyo primer modelo, el 01, se lanzó a finales de 2017 en China y en el mundo en 2018. Y Volvo contará con Polestar, una marca centrada en la fabricación de híbridos y eléctricos deportivos.

El año pasado añadió la malasia Proton, dueña de la británica Lotus, a su portfolio de marcas de Geely. Y convirtió la London Taxi Company en la London Electric Vehicle Company, con nuevas instalaciones de fabricación en Reino Unido. En diciembre, Geely pagó 3.250 millones de euros por el 8,2% de Volvo Trucks al fondo de inversión Cevian, un porcentaje que le concede el 15,2% de los derechos de voto, sólo por detrás del fondo sueco, Industrivarden.

Y ahora con la entrada en Daimler siembra dudas en Europa. Los chinos, o compran tecnología a base de talonario como ha demostrado Shufu, u obligan a crear empresas de capital compartido en China para poder fabricar, con lo que adquieren el know how occidental, el único valor añadido que le queda a Europa.

Dieter Zetsche, consejero delegado de Daimler, ha dicho no temer una OPA hostil de Li Shufu. El consorcio alemán opera en China desde hace décadas con BAIC, rival de Geely, a quien Zetsche ha tenido que calmar en el Salón del Automóvil de Pekín.

La sombra de Li es tan alargada que los analistas consultados por Bloomberg creen que podría participar de forma relevante en la futura salida a Bolsa de Aston Martin, cuya colocación rondaría entre los 4.000 y 5.000 millones. Daimler posee un 5% de la marca de deportivos británica y le suministra motores de ocho cilindros.

Li compró en noviembre de 2017 la empresa americana Terrafugia, que hace coches voladores, que planea lanzar el primer vehículo de pasajeros voladores en 2019 y el primer auto volador con despegue y aterrizaje vertical en 2023.

Y ha invertido en Cao Cao, una start up de movilidad urbana al estilo de los coches compartidos de Didi y Uber. Cuenta con 10.000 vehículos eléctricos, opera en 18 ciudades chinas y tiene 10 millones de usuarios.

 

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