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La automoción lusa contratará a 8.000 trabajadores más en el próximo bienio

Faro de Vigo

 

El sector alerta ya de las dificultades para encontrar mano de obra para las factorías

El empleo en la industria de la automoción portuguesa batió todos sus registros en un año 2017 en el que superó la barrera de los 70.000 empleados por primera vez en su historia. Ahora, lejos de aflojar el ritmo, las estimaciones del sector apuntan a que la industria creará otros 7.800 empleos hasta 2020, cuando el sector aglutinará a 80.600 trabajadores.

En tan solo tres años logrará generar los mismos puestos de trabajo que en el último lustro gracias al desembarco del proyecto K9 a la factoría de PSA en Mangualde y del Volkswagen T-Roc en la planta de Autoeuropa. Algo que, sin embargo, agudizará los problemas para la búsqueda de una mano de obra cada vez más escasa. «Es algo de lo que se quejan todas las empresas de componentes», reconoció el presidente de la Asociación de Fabricantes para la Industria del Automóvil (Afia), Tomás Moreira, al diario Expresso.

Los bajos costes laborales fueron, junto a las bonificaciones fiscales y el suelo industrial a precio de derribo, las puntas de lanza del país vecino para atraer inversiones de este sector cuando la crisis arreciaba con más fuerza. No en vano, el salario medio en el país vecino ronda los 10,9 euros por hora, un 18,9% menos que en Galicia (13,4 euros la hora) y un 26,5% por debajo de la media española (14,8 euros). Sin embargo, ahora, con el país en camino al pleno empleo -ha reducido su tasa de paro por debajo del 8% por primera vez desde el año 2004-, crece la presión por subidas salariales.

Este es el caso de la planta de Autoeuropa (perteneciente al grupo Volkswagen) en Setúbal, que se marca como objetivo la producción de 240.000 vehículos en 2018, el triple que en 2016, de la mano del nuevo SUV de Volkswagen: el T-Roc. Para ello, además de elevar su plantilla hasta los 5.800 empleados (cerró 2016 con 3.600), la firma pretende instaurar un sistema de jornada continua.

La propuesta de la empresa recoge que la planta se mantendrá operativa los sábados (lo hará por primera vez este mismo fin de semana) y, a partir de finales de agosto, también los domingos. Algo que se ha topado con la oposición de los trabajadores, que han rechazado en dos ocasiones el preacuerdo entre empresa y sindicatos para la creación de los nuevos turnos, lo que abocó a la planta a su primera jornada de huelga de toda su historia el pasado verano. Ahora, tras renunciar a la convocatoria de paros para el viernes y el sábado, el sindicato mayoritario en la factoría propone una subida de salarios del 6,5% para los dos próximos años.

El repunte de actividad en la planta de Autoeuropa será, junto a PSA-Mangualde el principal motor para el empleo en el sector en Portugal. El grupo galo contratará a 225 personas hasta abril en su factoría lusa para crear un tercer turno de trabajo. El movimiento se adelanta respecto a la fecha inicialmente prevista, el cuarto trimestre, por el tirón de los vehículos comerciales ligeros, que afrontan su última etapa a la espera de la llegada de su nueva generación, el proyecto K9, que en el Poco Ibérico, fue adjudicado a las factorías de PSA en Mangualde y Vigo.

 

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