Hemeroteca de prensa

La apuesta de las empresas españolas por Irán

Expansión

 

IMPACTO COMERCIAL/ La ruptura del acuerdo nuclear llega en un momento en el que España trata de impulsar la entrada de empresas españolas en Irán. El sentimiento entre los empresarios es de desazón y preocupación ante las consecuencias.

No es que el peregrinaje a Irán estuviera siendo un camino de rosas para las compañías españolas. Pero sin duda la ruptura del acuerdo nuclear por parte de Estados Unidos enturbia el horizonte y desdibuja las expectativas de muchos empresarios.

Ahora que el Gobierno de España había manifestado su intención de promover la entrada de compañías españolas en Irán, en un momento en el que Irán llamaba específicamente a empresas españolas para beneficiarse de oportunidades en sus sectores de referencia, el anuncio de Trump abre un nuevo escenario de incertidumbre. “El comercio entre España e Irán había empezado a crecer en los últimos años”, explica Alfredo Bonet, director internacional de la Cámara de España. Las exportaciones españolas a Irán se han disparado un 88% desde que entró en vigor el pacto nuclear, y las compras al país persa todavía son mayores. En 2015 España importó 175 millones de Irán, que ascendieron a 1.543 millones a cierre de 2017.

“Esto evidentemente es un paso atrás”, afirma Manuel Teruel, presidente de Taim Weser, una empresa de construcción de grúas con más de 25 años de experiencia en Irán y 23 contratos firmados en suelo persa. “El sentimiento es de preocupación, disgusto… porque ahora el tema se había rebajado, se estaba entrando en recuperación”.

El margen de crecimiento de empresas españolas en Irán es amplio. Actualmente, en el directorio del Icex, apenas hay seis empresas registradas con presencia en Irán. “Esto no quiere decir que no haya más”, explica Bonet. Muchas registran su sede en otros países del golfo Pérsico, pero tienen actividad en Irán. En su visita oficial a Irán a finales de febrero, el ministro de Exteriores, Alfonso Dastis, mantuvo un encuentro empresarial en Teherán con 25 compañías españolas de infraestructuras, ferrocarriles, turismo, alimentación, energéticas, de cerámica y de acero, con intereses en tierras persas para presentar nuevas oportunidades de negocio de un plan en el que, según el embajador de Irán en España, las empresas españolas “tienen muchas oportunidades” –ver entrevista en página 27–. Entre ellas estuvieron Indra, Técnicas Reunidas, Telepizza, Tubacex, Taim Weser o Ibertest, y también alguna extranjera, como Renault o Peugeot, que cuentan con fábrica en España.

“Tenemos muchas empresas que llevan décadas con negocios en Irán”, añade Bonet. Muchas tuvieron que dejar de actuar en Irán por las sanciones, especialmente las de petróleo, pero las de otros sectores han seguido funcionando.

De hecho, no han dejado de firmarse acuerdos. El lunes, España e Irán firmaron un acuerdo de cooperación en el sector del crudo para promover la actividad de empresas de ambos países. Y esta misma semana una delegación de RAI, la compañía pública de ferrocarril de Irán, está manteniendo reuniones en España con empresas españolas. Uno de los objetivos de estos encuentros es la firma de un contrato por 43 millones para un proyecto ferroviario 100% español, para construir un centro de ensayos que ayude a mejorar el sistema de seguridad. El proyecto está liderado por Ibertest e impulsado por la participación de grandes compañías como Adif, CAF y Cedex. Óscar Barroso, gestor de comercio internacional de la compañía, explica que “estamos preocupados pero no creemos que vaya a haber sanciones en nuestro caso”.

“Hay una apuesta del Gobierno de apoyar a las empresas españolas para impulsar otros proyectos. España quiere estar en Irán”, explica Barroso, que destaca la labor del apoyo de instituciones como el Icex, Cesce y la Consejería de Comercio iraní, y subraya, tras reuniones con entidades que desde febrero “hay más interés por parte de la banca española de estar en proyectos”.

 

Compartir

Facebook
Twitter
LinkedIn


X