Hemeroteca de prensa

Stadler, patrón de Audi, primer gran ejecutivo detenido por el ‘diéselgate’

El Mundo

 

La fiscalía alemana le envía a prisión preventiva por «el peligro de que destruya pruebas»

La pasada semana, la residencia de Rupert Stadler, consejero delegado de Audi, registró un intenso ir y venir de funcionarios de la justicia alemana. Un registro realizado en el marco de una investigación derivada del diéselgate contra el máximo responsable del fabricante del Grupo Volkswagen y otro ejecutivo, que ayer culminó con la detención del primero.

Es el cargo de mayor rango arrestado por este escándalo, que estalló en el otoño de 2015. Aunque, según el semanario Der Spiegel, la detención estaría relacionada con el uso de un nuevo software fraudulento y que afectaría a modelos A6 y A7. La Fiscalía de Múnich, ordenó su prisión preventiva al considerar que existe «peligro de destrucción de pruebas y de que interfiera en las declaraciones de algunos testigos». Será interrogado a partir del miércoles.

Estaba previsto que la detención se debatiera ayer en la junta de supervisión del Grupo VW. Este último, recordó en un comunicado que el arresto de Stadler era «provisional» y que «se debe aplicar la presunción de inocencia». Como mínimo, la reunión debería solucionar el vacío de poder en una marca que el año pasado aportó 2.406 millones al beneficio del grupo. Es decir, un 162% más y uno de cada cuatro.

Una posibilidad es que Herbert Diess, máximo responsable del consorcio alemán, añadiese temporalmente una función a las muchas que acumula. Otra sería cubrir el puesto de forma interina. Varios medios alemanes apuntan a Bram Schot, director de ventas de Audi. La tercera es promocionar a alguien de dentro. En España ya se especuló tiempo atrás con que Luca de Meo, presidente de Seat y que trabajó para Audi, podría terminar dirigiendo esta enseña.

Precisamente la cábala surgió en abril, cuando el Grupo VW acometió una profunda reestructuración de su cúpula que parecía dejar atrás definitivamente el diéselgate. El movimiento supuso el abandono de su presidente Matthias Müller –reemplazado por Diess– y también del español Francisco Javier García Sanz, responsable mundial de compras y que también formaba parte, igual que Stadler, de la dirección de Volkswagen cuando estalló el escándalo.

En cambio, Stadler no sólo se mantuvo sino que salió reforzado con los cambios. Máximo responsable de Audi desde 2007 y miembro del Consejo de Administración del Grupo VW desde 2010, desde hace dos meses era también su responsable mundial de ventas y márketing. Todo esto a pesar de acusaciones como las que, en febrero del año pasado, dejó caer Ulrich Weiss, ex jefe de desarrollo de motores diésel de Audi. Tras ser despedido, Weiss presentó documentos que probarían que Stadler sabía del software para manipular emisiones desde, por lo menos, 2012. El ejecutivo dijo que se enteró cuando fue descubierto.

A lo largo de estos últimos meses ha visto como otros compañeros en la cúpula del grupo han sido investigados. Martin Winterkorn, consejero delegado del consorcio cuando estalló el diéselgate, ha sido procesado este año en EEUU acusado de delitos de conspiración y fraude. No se enfrentará a las autoridades de aquel país, porque Alemania no extradita a sus ciudadanos a fuera de la UE.

Su sucesor, Müller, también tiene abierta una investigación y Diess, quien relevó a este, testificó el mes pasado en EEUU, el país más beligerante en este asunto, como demostró en diciembre con la condena a un ex ejecutivo a siete años de prisión. A excepción de Winterkorn, los procesos habían afectado a cargos de perfil medio. En Europa el cerco ha sido más laxo. Se ha centrado en perseguir a los estados que no evitaron el fraude, aunque la pasada semana, la fiscalía alemana impuso la primera sanción económica al Grupo VW en el Viejo Continente: 1.000 millones.

 

Compartir

Compartir en facebook
Facebook
Compartir en twitter
Twitter
Compartir en linkedin
LinkedIn


X