Las exportaciones baten récord, pero su pérdida de dinamismo amenaza al PIB

 en Comercio Exterior
[Vía: Expansión]

El motor exterior, que hasta ahora había tirado de la economía española, sacándola a flote tras la crisis, ahora amenaza con convertirse en un lastre para el crecimiento. Aunque las exportaciones españolas batieron otro récord en el primer semestre del año, ingresando 144.916 millones de euros, su ritmo de crecimiento empieza a dar señales de agotamiento. Las ventas crecieron un 2,9%, un incremento tres veces menor al registrado en el mismo periodo de 2017, del 10%.

Los últimos datos de comercio exterior, publicados ayer por el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, empiezan a preocupar a los empresarios del sector. “Que las exportaciones hayan aumentado un 2,9% implica que crecen en línea con el conjunto del PIB, de manera que ya no constituyen uno de los principales motores de la economía española”, explica Antonio Bonet, presidente del Club de Exportadores.

La ralentización de las exportaciones contrasta con el ritmo de crecimiento de las compras al exterior, que crecieron un 5% entre enero y junio (ver información en página 17). Como resultado del crecimiento de importaciones por encima de las exportaciones, el déficit comercial se disparó un 31,5%, situándose en 14.585 millones.

De hecho, el comportamiento del sector exterior ya está empezando a golpear a la economía. En el segundo trimestre, la demanda exterior le restó 0,2 puntos al crecimiento del PIB, lastrando los resultados de Contabilidad Nacional del INE, que experimentó su crecimiento más bajo en un segundo trimestre desde 2014. El dato contrasta con la contribución positiva, de 0,2 puntos, que tuvo en el primer trimestre.

Este cambio de tendencia está motivado por varios factores, como el alza en el precio del petróleo, la apreciación del euro respecto a otras divisas o el posible impacto del Brexit. También influye una moderación en el crecimiento de la eurozona, principal cliente de España. Por otro lado, en el largo plazo, el proteccionismo de EEUU podría pasarle factura al comercio exterior, con ejemplos como el anuncio del aumento a los aranceles a la aceituna española, o la amenaza de imponer aranceles del 25% a los automóviles europeos. El exterior no es el único sector que depende estrechamente del escenario económico global. El turismo ha sido otro motor de la economía durante los años de recuperación, que ahora empieza a experimentar un frenazo motivado por la coyuntura exterior.

La desaceleración en las exportaciones siembra la incógnita de cuántos récords más podrán registrarse. No obstante, hay que tener en cuenta que el incremento del 10% registrado en 2017 es excepcional, mientras que el ritmo medio de crecimiento de las ventas al exterior en la última década se sitúa en un 4,5%.

Además, España ha pasado de ser una de las economías europeas donde más crecían las exportaciones, a situarse a la cola. El incremento de las ventas españolas al exterior hasta junio, del 2,9%, contrasta con el 4,2% de media en la eurozona y una subida del 4,1% en el conjunto de la UE. La evolución es similar a la de Francia (3,1%) aunque inferior a Alemania (4,0%), Italia (3,7%) y Reino Unido (4,5%).

Ante el riesgo de que la exportación española pudiera estar tocando techo, los empresarios del sector piden “la adopción urgente de medidas que refuercen la competitividad internacional de las empresas españolas”. Entre ellas, Bonet se refiere a “aumentar el tamaño medio de las pymes, así como una adaptación de los instrumentos públicos de apoyo a la internacionalización. Todo ello requiere políticas de Estado, pues su ejecución compete a varios ministerios”.

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