Navidades en vela en Factorías Vulcano

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[Vía Faro de Vigo]

La plantilla hará guardias en el astillero para presionar a la propiedad y “proteger” el ferri

Han pasado nueve días desde que Factorías Vulcano abortara la última amenaza de quiebra inminente; desde que la naviera Trasmediterránea se comprometiera a no ejecutar en enero la cláusula de cancelación del ferri, contratado en abril de 2017 y que tenía que haber recibido el pasado 28 de junio; desde la denuncia de la plantilla, ante todas las partes involucradas en la construcción del Villa de Teror, por las dos nóminas -que ya son tres, con la extra- que se le debían. Pero solo ha pasado eso: días. Porque, según fuentes conocedoras del proceso, el plan de trabajo que se le pidió a Vulcano tiene más inconcreciones que certezas, extremo que niega el astillero. Dice la atarazana que está en disposición de terminar la construcción del buque en 40 días.

“Ni siquiera -agregan las mismas fuentes- se sabe exactamente el dinero que se debe a los proveedores. Y no se puede entregar el dinero de cualquier manera, hay una orden de prelación en los pagos”. Repiten que el ya famoso anticipo que reclama la empresa solo se abonará “a éxito”; que ya agotó el que se le dio en septiembre y que, “aún así”, no fue suficiente para culminar el pedido. Y, mientras, los más de 70 empleados de Vulcano no saben nada de esa nómina o cheque que les aliviaría un poco las fiestas. Que tampoco lo van a ser. “Nosotros y el banco necesitamos una respuesta; buena o mala, pero respuesta. Los trabajadores seguimos sin cobrar”, condena el presidente del comité de empresa, Nicolás Sangabriel.

La plantilla celebró este viernes una asamblea en el astillero y ha decidido que estas vacaciones de Navidad las pasarán doblemente en vela: pendientes de posibles avances y del propio barco, lo único que tienen en la cartera de pedidos, el único contrato firmado por la compañía desde el año 2007. Porque, según explicaron desde los sindicatos, incluso hay temor a que se repita lo mismo que en La Naval de Sestao hace un año, cuando la armadora holandesa DEME-Tideway trató de arrancar de las gradas del astillero el Living Stone, un barco de 161 metros, con ayuda de dos remolcadores. Al cablero le faltaban entonces unos seis meses de trabajo, y se terminó después fuera de las gradas de Sestao; La Naval ha entrado en liquidación. La plantilla de Factorías Vulcano velará ahora el Villa de Teror “por prevención”. “Tenemos que seguir acudiendo al trabajo diariamente, pero cada día que pasa se hace más difícil y más caro”, resume Sangabriel.

En lo que coincide el sector en pleno es que el futuro del astillero ni siquiera depende de este ferri, de 139,1 metros de eslora y con capacidad para 1.505 pasajeros, 450 vehículos y 600 metros lineales de carga rodada. “Tenemos un escenario de liquidación, con el barco o sin él. Otro sería un milagro”. La familia Santodomingo (controla la compañía a través de Astilleros La Mecánica) mantiene no obstante que existe interés en el mercado en adquirir una parte del capital, incluso con ellos en el accionariado, y que tiene posibilidades para construir ocho bloques subcontratados por el astillero portugués West Sea Yard (antigua Estaleiros Navais de Viana).

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