Meirama ensaya su ocaso

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[Vía La Voz de Galicia]

El alza de los precios del mineral y de los derechos de emisión de CO2 merman la competitividad de las centrales térmicas; la de Cerceda lleva cuatro meses parada

Le queda por delante un año de vida, pero la central térmica de Meirama (Cerceda) ya lleva cuatro meses sin producir energía eléctrica. No está estropeada, ni falta mineral. Simplemente, la generación con carbón se ha puesto por las nubes y es más barato para su propietaria, Naturgy, que esté apagada que en funcionamiento. La planta está parada desde mediados de febrero porque ha dejado de ser competitiva, confirmó la compañía eléctrica.

La producción eléctrica

Pero no es un problema exclusivo de Meirama. El carbón solo proporcionó el 3,9 % de la electricidad generada en abril, según datos de Red Eléctrica; y la semana pasada, solo representó el 2,6 %. Durante todo el 2018 contribuyó con el 14 %.

La otra térmica gallega, la de Endesa en As Pontes, el doble de grande que la de Cerceda, genera de forma intermitente, y la semana pasada funcionó uno de sus cuatro grupos, según la empresa.

Producir con carbón es más caro que nunca por los precios internacionales del mineral y, sobre todo, por los derechos de emisión de CO2, que este mes cotizan un 66 % más caros que un año antes (de 15 a 25 euros la tonelada). Estos factores determinan la «escasa competitividad para el sistema de este tipo de plantas frente a otras considerablemente más baratas», explican fuentes de Naturgy.

Las centrales de gas, al alza

El ocaso anticipado del carbón por los elevados costes de producción está redundando en beneficio de las centrales de ciclo combinado, de gas natural, hasta ahora infrautilizadas porque casi no eran necesarias para el sistema de generación.

En Galicia hay otras dos instalaciones de ese tipo: la de Naturgy en Sabón (Arteixo) y la de Endesa en As Pontes.

Estas plantas también están afectadas por los derechos de emisión, pero infinitamente menos que sus competidoras más contaminantes.

Para comparar: un grupo de carbón emite una tonelada de dióxido de carbono por cada megavatio hora que produce; uno de gas, 0,35, según datos proporcionados por la antigua Gas Natural Fenosa. Por tanto, la subida de los precios del CO2 es mucho mayor en la primera tecnología que en la segunda: 7 euros más por megavatio hora, frente a 2,5. Es decir, el impacto de los derechos de emisión en el coste de producción de una térmica de carbón triplica al de un ciclo.

Naturgy también compara ambas tecnologías desde el punto de vista de la flexibilidad: los grupos de carbón tienen arranques más largos y con mayores costes que los ciclos combinados, por eso estos últimos actúan como tecnología de respaldo de las renovables, pues pueden funcionar solo unas horas al día, arrancando y parando en jornadas consecutivas.

El próximo año cerrará todo el parque de carbón, Meirama incluida, salvo cinco centrales. La de As Pontes será una de las que continuarán funcionando, después de una inversión de 220 millones para reducir emisiones.

 

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