La industria gallega pagará 150 millones en aranceles el primer año de un “Brexit” duro

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[Vía Faro de Vigo]

Londres revela qué tasas aplicará en caso de que abandone la Unión Europea sin acuerdo el próximo 29 de marzo -Textil, conserva y automoción serán los sectores más afectados

Ni los tories (conservadores), los laboristas, independientes, nacionalistas escoceses… Ningún actor político británico saldrá bien parado en la foto que ha de recordar, a futuro, cómo se ejecutó la desconexión de Reino Unido de la Unión Europea. Una instantánea, por cierto, de la que se ha escaqueado su instigador, David Cameron, ocupado ahora en una especie de responsabilidad social corporativa de sí mismo. Este jueves la Cámara británica deberá notificar si opta por un Brexit duro o pide una prórroga del artículo 50 -el que posibilita la ruptura-, aunque en previsión de que se materialice el primer escenario el departamento de Comercio del Gobierno de Theresa May ha notificado qué aranceles aplicará a los productos que entren en su territorio a partir del día 29 de marzo. Es una medida que deja fuera, según sus datos, al 87% de los productos que importa de manera regular (la lista incluye 471 referencias), pero que tendrá un impacto notable sobre tres actividades económicas de Galicia: conserva, automoción y textil. Solo en un año -durante el que se aplicarán estos aranceles- deberán asumir un coste de 150,6 millones de euros. Equivale a un gravamen del 15% sobre el volumen de negocio que estos tres sectores tienen en Reino Unido, de acuerdo al volumen récord del pasado ejercicio.

El más perjudicado será, sin paliativos, el de la conserva de pescados. Sobre esta actividad recaerá un arancel del 24%, lo que le restará competitividad y márgenes a una industria ya apurada por la dura competencia de países asiáticos. De acuerdo a los datos de la Secretaría de Estado de Comercio, las conserveras -las que fabrican los productos señalados- exportaron desde Galicia el año pasado productos por 252 millones de euros, sobre todo con el atún como materia prima principal. Si Reino Unido abandona la UE sin acuerdo sufrirán una penalización superior a los 60 millones de euros. Para el Ejecutivo de May esta medida pretende “minimizar los costes para empresas y consumidores”, a la vez que “proteger a las industrias vulnerables”. Este 24% se aplicaría de forma provisoria durante doce meses, para ser modificado después. No obstante, es una ratio superior a la de Indonesia, décimo mayor exportador mundial de preparados de pescado, cuyos productos tendrán un gravamen del 20,5%. En el segmento de preparados de atún, atún listado y bonito atlántico, Indonesia es la cuarta potencia mundial (por detrás de Ecuador, España, China y Filipinas, como corroboran las estadísticas de la ONU).

También para la “preservación” de la industria local de automoción Londres ha fijado un arancel del 10% a la importación de turismos -como los que ensambla PSA Vigo-, y que se eleva al 16% en el caso de los tractores, autobuses, al 22% con algunos vehículos de transporte y del 8% para motocicletas. En este caso, y con un volumen de ventas de 222 millones de euros en suelo británico, el sector asentado en Galicia afrontará un coste de casi 22 millones de euros. Para el textil -prendas, no calzado- los aranceles programados ascenderán a 65,4 millones de euros, si mantiene la actual tendencia exportadora y finalmente se consuma un no-deal scenario (escenario sin acuerdo). A nivel cuantitativo será la industria más penalizada, ya que el pasado ejercicio facturó más de 545 en territorio británico. El arancel fijado por el Gobierno es, en este caso, del 12%. Otras actividades a las que el equipo de Theresa May ha querido poner protección preventiva -al estilo Donald Trump- son las de pescado y crustáceos congelados, cerámica, carne de pollo (entero y en alitas), grasas animales, vajilla y menaje o las conservas de carne. Eso sí, el impacto en este caso será de menor dimensión, y en casi todos los casos los aranceles previstos se han fijado en euros por kilo, no con la determinación de un porcentaje. La eventual aprobación de una prórroga para las negociaciones alejará de momento esta amenaza en forma de sobrecoste para las empresas gallegas, que mantendrán como ventaja el hecho de que Reino Unido todavía no ha alcanzado acuerdos comerciales bilaterales con países exportadores que son competidores de Galicia.

 

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