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La británica BAE Systems arrebata a Navantia el contrato de 22.000 millones con Australia

La Voz de Galicia

 

Intereses políticos primaron en el proceso, mientras Camberra asegura que el astillero español sigue siendo un apoyo clave

Finalmente pesaron las razones políticas y Navantia perdió la carrera para hacerse con el contrato de 22.000 millones de euros con el Gobierno australiano para construir susfuturas fragatas SEA 5000. El contratista militar británico BAE Systems se ha adjudicado este gran encargo para crear nueve buques al que, además de Navantia, aspiraba la italiana Fincatieri, aunque hace meses que la decisión estaba entre la oferta española y la inglesa. De hecho, los portavoces del Gobierno de las antípodas dejan claro en el comunicado remitido a Navantia que el astillero español sigue teniendo mucho peso en su marina y sigue siendo una de sus opciones más fiables.

«Aunque Navantia no vaya a construir los F-5000 para Australia, todavía es una parte vital de la industria naval», precisan en una carta que incide en la importancia de potenciar los acuerdos actuales y la entrega de los dos barcos que aún se están construyendo.

Un buque probado

La propuesta española se basaba en la F-110, aunque adaptada a los requerimientos de la Armada de Australia. Y su fortaleza residía en la fiabilidad y la reducción de riesgos que implica un tipo de barco ya probado. Mientras, el contratista inglés, BAE Systems, alegaba que el suyo era un buque más moderno y con mayores capacidades. Sus puntos débiles radican en que se ha empezando a fabricar para la Marina británica hace muy poco tiempo y, además, era la propuesta más cara de las tres.

Varios medios internacionales interpretaron en clave política esta decisión, que el Gobierno australiano retrasó unas semanas y en la que siempre se fijaba como condición el compromiso de construir los barcos en los astilleros de la localidad australiana de Adelaida, donde se generarán unos 4.000 empleos.

Estrechar relaciones

El rotativo Financial Times asegura que, como parte del acuerdo, BAE Systems se hará cargo de la compañía naviera australiana ASC Shipbuilding, actualmente en manos del Estado, mientras dura la construcción de las nueva fragatas.

Por su parte, el rotativo australiano The Sidney Morning Heralddestaca que la elección del contratista británico es una maniobra estrictamente política motivada por el interés del Gobierno de Australia en estrechar sus relaciones con Reino Unido en un momento de incertidumbre geopolítica. Michael Shoebridge, analista del Instituto Australiano de Política Estratégica, indicó a Financial Times que la opción de BAE refleja factores emocionales y estratégicos más allá de los elementos técnicos del proceso de adjudicación. «La colaboración defensiva entre Reino Unido y Australia es antigua y profunda. Existen también muchas emociones en torno al brexit, que pueden haber jugado un papel, dado el potencial para una potencial colaboración más estrecha en el futuro», apunta.

No obstante, Navantia sigue trabajando para la Marina australiana. Una muestra es la construcción en el astillero ferrolano de dos megabuques logísticos para la marina de Australia, que deben ser entregados a partir del próximo año.

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