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España, el único que no aprueba

El mundo

 

El Gobierno incumple finalmente el listón del 3% de déficit y obtendrá así más margen de gasto en 2018 Francia anuncia que ha aprobado por primera vez desde 2007 y deja a España como el último país bajo supervisión de la UE

España no aprobará finalmente la regla europa del déficit y se quedará como único país de la Eurozona que suspende y sigue bajo vigilancia. El Gobierno se salta finalmente el requisito de saneamiento presupuestario del Tratado de Maastricht y obtiene así más margen de gasto en 2018.

La previsión oficial es que el Estado cierre este mes definitivamente sus cuentas correspondientes a 2017 con un déficit del 3,1% con respecto al Producto Interior Bruto (PIB) y no del 3% como llegó a pronosticar el Gobierno y que habría implicado la salida de España del control especial de Bruselas por primera vez desde 2009. Es el llamado procedimiento europeo de déficit excesivo, que facilita una senda de austeridad flexible, pero supone un baldón reputacional para los estados sometidos a él.

Fuentes de Moncloa confirman a EL MUNDO que bajar del 3% no será posible hasta el cierre de 2018 y corroboran así lo que deslizó el propio presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en el debate sobre las pensiones este miércoles en el Congreso de los Diputados. Rajoy insinuó que el déficit de España quedó en el 3,1% y apuntó en consecuencia que «España saldrá previsiblemente el año que viene del procedimiento de déficit excesivo».

El Gobierno puede así decir que con el 3,1% cumple con la senda flexible de reducción de déficit pactada con la Unión Europea, pero tira la toalla en un objetivo adicional que se había marcado él mismo de bajar al 3% y respetar por fin el listón de Maastricht que devuelve al grupo de cabeza.

En contraste, el único país que continuaba junto a España en este furgón de cola saldrá ya esta primavera. El ministro de Economía de Francia, Bruno Le Maire, ha anunciado que el déficit francés de 2017 no superará el 2,8% por primera vez desde 2007. Con esta credencial, la Comisión Europea anunciará en breve la salida de Francia y dejará a España como el único de los 19 países del euro que no respeta el listón de estabilidad presupuestaria.

El comisario europeo de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, ha estado presionando al Gobierno español en las últimas semanas para que intente el 3% y poder así anunciar que todos los países de la Eurozona han saneado sus cuentas tras esta larga crisis.

El eurofuncionario francés sabe que en una gran economía de la Eurozona como la española, una décima arriba o abajo es ajustable y que si el Gobierno tiene voluntad política, puede acompañar a Francia y vaciar ya este pelotón de cola. «Conociendo a España estoy seguro de que querrá el honor de recuperar por fin su plaza en el pelotón de cabeza», declaró Moscovici a este diario el pasado 26 de enero. No tendrá tal honor, porque aunque aprobar este examen final era un éxito político para Rajoy, presentaba serias contraindicaciones económicas, según ha evaluado el Ministerio de Hacienda.

La paradoja de las reglas europeas es que si España salía del procedimiento tenía que hacer un ajuste muy superior al previsto en 2018. Se trata de un año preelectoral en el que hace falta el mayor margen de gasto posible, porque se están prometiendo subidas a los funcionarios, equiparaciones salariales de las fuerzas de seguridad, rebaja fiscal, etcétera.

Un cálculo de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) facilitado a este diario apunta que salir del procedimiento de déficit excesivo supondría tener que recortar el doble de los 9.000 millones previstos este año. La razón es que Bruselas es más exigente en el déficit estructural en tiempos de bonanza con los países que no están bajo control especial. La consecuencia es que España debería bajar el déficit en 2018 no al 2,2% pactado bajo el procedimiento actual, sino al 1,2% como corresponde según Bruselas, a una economía en fuerte crecimiento.

Además, según fuentes de la Hacienda española consultadas, existía el problema de que «conseguir el 3% habría sido tan ajustado, que se corría el riesgo de que Eurostat no lo validara en otoño con el consiguiente daño reputacional».

El ya ex ministro de Economía, Luis de Guindos, era de la opinión de que era factible el 3%, pero ha predominado la opinión del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro.

 

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