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El Gobierno quiere reducir trabas fiscales y sindicales para impulsar las pymes

Expansión

 

LA REFORMA DEL SECTOR PRODUCTIVO/ El Ejecutivo propone flexibilizar los criterios de representación sindical, a través de los comités de empresa, y de facturación para estimular la conversión de las pequeñas empresas en medianas.

 

El Ministerio de Economía, Industria y Competitividad ha propuesto a los empresarios y a los sindicatos rebajar y flexibilizar algunas condiciones laborales y fiscales para facilitar que las empresas puedan ganar tamaño. Sobre todo, que las pequeñas sociedades, que cuentan con hasta 49 trabajadores, tengan más estímulos para convertirse en medianas, que tienen plantillas de hasta 249 trabajadores.

Son dos de las líneas maestras que contempla el Gobierno en su Marco estratégico de la España industrial, que el Ejecutivo está negociando y consultando con las diferentes asociaciones empresariales, los sindicatos y catedráticos y expertos en los diferentes sectores.

El plan, al que ha tenido acceso EXPANSIÓN, explica que “hay 130 regulaciones” que impiden que las empresas ganen tamaño, y las principales afectan a criterios laborales y fiscales. En el primer caso porque las compañías están obligadas a tener un comité de empresa cuando ya cuentan con 50 trabajadores. Es decir que, aunque no lo dice el documento, ya hay que convocar elecciones de representantes de los empleados, entran los sindicatos y la empresa pierde poder en las relaciones laborales. Las obligaciones legales van creciendo a medida que aumenta la plantilla y la compañía salta de escalón por su tamaño.

Ya el pasado mes de julio, Luis de Guindos, ministro de Economía, Industria y Competitividad, propuso al Congreso de los Diputados “desacoplar [el umbral de empleados] de los niveles más frecuentes, como el de 50 trabajadores, para evitar los efectos escalón en la distribución de empresas”.

Guindos se refiere a que, a partir de ese número de trabajadores, disminuye la representación de las empresas más grandes, porque muchas prefieren crear varias sociedades pequeñas antes que seguir creciendo, y verse obligadas a aumentar el poder de los sindicatos.

Los obstáculos con los que se encuentran las empresas para ganar tamaño también son de índole fiscal. Por ejemplo, rebasar el umbral de los 50 trabajadores implica la obligación para la sociedad de auditar las cuentas si los activos tienen un valor superior a los 2,85 millones de euros o su facturación es superior a los 5,7 millones de euros.

GRANDES CONTRIBUYENTES

Además, en el Impuesto de Sociedades, cuando la facturación llega a los 6 millones de euros, la empresa pasa al control de la Unidad de Grandes Contribuyentes que tiene la Agencia Tributaria. Eso significa también que soporta un pago fraccionado en el Impuesto de Sociedades, que pasa del 18% al 20% de la base imponible. Además, la empresa tiene que hacer liquidaciones mensuales, en lugar de trimestrales, del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA).

Por todas estas razones, el Gobierno se acerca a las demandas de los empresarios , y propone “elevar los umbrales de las cargas fiscales y laborales para la calificación de una empresa como mediana”.

La realidad es que de las cinco grandes economías de la Unión Europea, España sólo se iguala a Italia por el tamaño de sus empresas. Así, según el documento del Ejecutivo, el 94,5% de las compañías españolas tiene menos de diez trabajadores, frente al 81,7% de Alemania; el 88,8%, de Reino Unido; o el 93,3%, de Francia.

Sólo el 0,6% de las sociedades españolas son medianas, que tienen entre 50 y 249 trabajadores. En Alemania son el 2,6%; el 1,6% en Reino Unido y el 0,9%, en Francia (ver gráfico en esta página).

El Gobierno explica que su estrategia para que las empresas ganen tamaño se debe a que buena parte de los problemas de la economía española están en la preponderancia de la micro y pequeña empresa. “Tienen menos productividad, menos propensión exportadora y son menos innovadoras. Todo ello lastra la capacidad de crecimiento y exportación de la economía española”, además de que crea menos empleo.

Hay que tener en cuenta que la participación actual de los sectores industriales en el Producto Interior Bruto (PIB) es del 16,1%. Es decir, que está por debajo del objetivo del 20% establecido por la Unión Europea para 2020.

LA DIGITALIZACIÓN

En este sentido, otro reto importante para estimular el crecimiento de las pequeñas y medianas empresas es entrar en la era de la digitalización. “O hacen frente a este reto o continuaran reduciendo su competitividad hasta su eventual desaparición”.

Como líneas maestras del plan, el Gobierno propone fomentar las nuevas tecnologías en la “digitalización total” de las Administraciones Públicas, y fomentar su colaboración con el sector privado. En este punto, el Ejecutivo también plantea crear centros empresariales de excelencia y por sectores, “para fomentar la transferencia” de tecnología a la industria y su aplicación al tejido productivo real. Junto al cambio en el marco regulatorio, que facilite el salto paulatino desde las pequeñas a las grandes empresas y la apuesta por la digitalización, como grandes líneas maestras, el Gobierno también plantea propuestas para mejorar la financiación de las compañías y una política energética que reduzca los costes de las empresas, rebaje los niveles de contaminación y disminuya la presencia del carbón (ver información adjunta).

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